Hoy quiero hablaros de la Navidad, unas fechas muy bonitas para estar con la familia y compartir. En mi casa no hacemos nada especial, simplemente las pasamos con las familias y a los más pequeños les hacemos regalos, parece sencillo¿eh? Pues no, no lo es.

Cuando vas a contracorriente nada es fácil y todo se critica. Siempre fui a contracorriente y con la crianza también, mi hijo tomo teta hasta que se cansó, duerme con nosotros, no toma chuches, ve la tele con límites, no ha ido a guardería… en fin, para muchos somos unos modernos y unos jipis.

En todas estas cosas y siempre bajo mi punto de vista, hay dos maneras de abordar la situación, o la respetas aunque no te parezca bien o cuestionas e intentas boicotear las decisiones que ha tomado esa familia para decidir eso. A mí me toco la segunda opción, la de cuestionar y juzgar porque en mi casa se hacían las cosas así.

Haced lo que os de la real gana, lo que os haga felices a vosotros no a los demás, que os gusta llenar la casa de luces y de papanoeles, perfecto, que pasáis de todo y solo queréis estar juntos como en cualquier otra festividad, pues también. Lo más importante es que cada uno respete al prójimo, ninguna decisión es mejor que otra y cada uno hace lo que cree mejor para su familia. Nadie es mejor por dar biberón, ni tampoco por dar teta, ni por ir a la guardería o por decidir criar en casa, tampoco eres mejor por comer súper sano, ni peor por tomar dulce de vez en cada uno, cada uno hace las cosas de la manera que mejor sabe.

Se supone que la Navidad es una época para dar y recibir amor, no para dar y recibir regalos, también debería ser una época para la reflexión, ¿no creéis? para una profunda reflexión hacia aquellas cosas que hacemos o porqué las hacemos o dejamos de hacer. Yo reflexione acerca de que quería contarle a mi hijo acerca de esa avalancha de regalos injustificada, en el porqué de esa decoración, de esas músicas y de esos señores o señor que supuestamente se cuelan en nuestras casas. Decidí decirle la verdad, que es una época en la que hay días festivos, que se pasan con las personas que queremos y que entre nosotros nos hacemos regalos, también le conté que hay familias en las que se celebra de diversa manera porque es una cuestión cultural, al igual que sucede en Halloween o en muchas otras festividades.

Mi hijo es libre de decidir en qué quiere creer, pero quiero que sepa cuales son las opciones para que pueda elegir la que más le guste. En esto como en otras muchas cosas él decide con las cartas sobre la mesa, siempre y cuando sean decisiones sensatas. A mí no me dieron a elegir, hasta que una noche mi hermano y yo nos dimos cuenta de que el papá noel o rey, no recuerdo bien, era el marido de mi tía, que chasco, ¿no? Pues ni lo recuerdo, porque al final lo que les importa a los niños es que haya muchos regalos y dulces, como en un gran cumpleaños y encima sin cole, si que mola sí viéndolo así.

En definitiva, yo creo que cada uno debe hacer aquello con lo que se sienta cómodo y crea que es mejor para su familia e intentar disfrutar de esos días como más nos guste.

Felices fiestas a tod@s vive y se feliz, o mejor dicho vive y deja vivir.

Photo by Tom Rickhuss on Unsplash

 

 

Ir a contracorriente
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