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La verdad es que no ha sido para tanto, ha sido mucho más sencillo de lo que pensaba. Os cuento.

Daniel este año todavía va a la guarde porque es de Enero, así que podía haber dejado esta tarea del paso del pañal al calzoncillo para el año que viene. Pero pensé que, si él estaba preparado, iba a ser mejor hacerlo este año y tener todo el invierno para practicar y afianzar el tema. De esta manera el año que viene cuando vaya al cole lo tendrá más que controlado.

Así que lo primero que hice fue preguntar en su profe de la guarde, ella opinaba lo mismo que yo, que Daniel estaba preparado para hacer el cambio. Lo segundo que hice fué ir a comprar calzoncillos, muchos.

Y empezamos en Julio, como todo el mundo, aprovechando que con el calorcito pueden ir sólo con el calzonzillo por casa.

La primera semana fue durilla, porque Dani no era consciente del pipi y la caca y teníamos escapes constantemente. Pero la segunda semana él ya era consciente de que se mojaba cuando se hacía pipí encima y que se manchaba cuando se hacía caca. Y entonces me pedía el pañal porque no quería ni W.C. ni orinal. Esa semana también hubo escapes.

A la tercera semana ya empezamos a usar el orinal y era muy gracioso porque los dos íbamos corriendo al baño gritando por el pasillo “pipi”, “pipi”, y él se reía.

¿Cómo lo conseguí? Lo más importante para mí fue estar tranquila y transmitir tranquilidad a Daniel. Después intenté restar importancia a sus escapes, lo último que quería era que se sintiera mal por ello. Cada vez que había un escape le decía que no pasaba nada, pero que era mejor avisar a mamá e ir al baño. Hablaba mucho con él.

También me pasé muchos, pero que muchos ratos sentada en el suelo del baño con él sentadito en el orinal, leyéndole cuentos, jugando con cochecitos, para que se familiarizara con el hecho de estar allí.

Durante esos días leí algunos artículos en distintos blogs, pero no hay nada como la experiencia personal para sacar tus propias conclusiones. Eso y que cada niño es un mundo. Así que yo no puse en práctica eso de sentar al niño en el orinal cada media hora porque lo que hacía era crearle confusión. Yo me esperaba y lo observaba y le preguntaba. Y al final se acostumbró a pedirme pipí y caca.

Tampoco usé ningún método de estos raros, sólo seguí mi intuición y estuve mucho con mi peque.

También fue importante el apoyo de la guardería. Yo quise empezar en Julio para que durante ese mes su profe me ayudara con la tarea. Y fue genial porque había otro nene como él, que también estaba aprendiendo a pedir pipí e iban los dos al baño juntitos, más animados por el hecho de que otro nene hacía lo mismo que él.

Pienso que es un cambio muy importante el de quitar el pañal, yo intenté que Daniel se sintiera seguro y atendido en todo momento. Acompañado.

Por cierto el artículo que me gustó mas fue este.

El temido momento de quitar el pañal.
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