mundo-al-reves

No sé en vuestras casas pero en la mía los virus empezaron a llamar a la puerta a principios de Octubre. Parece que este año vienen con menos fuerzas o más bien el que las combate con más fuerza es Daniel, así que están “siendo” menos agresivos y menos largos.

Aún así, ha habido alguna vez que he tenido que quedármelo en casa un par de días y como la ley de Murphy nunca falla, en esas ocasiones ha coincidido que tenía una entrega de trabajo voluminosa e inminente.

Como ya os he contado alguna vez soy autónoma y trabajo en casa, bastantes horas, de cara al ordenador. Así que en estas ocasiones en las que mi peque se pone malito y no hay nadie más que se pueda ocupar de él, la situación es bastante complicada y estresante.

Intento estar un rato con él e iniciar un juego para ver si se engancha y juega un rato solito, pero aún es pequeño para eso y al poquito viene al estudio y quiere que lo coja o empieza a aporrear las teclas del ordenador o a tirar de mi manga… y yo le digo que no, que mamá no puede, que se vaya a jugar… pero al final me levanto y vuelvo a jugar un rato con él y saco un juguete de esos que se esconden para que semanas más tarde lo cojan como nuevo y se queda otro ratito más.

Pero el tiempo no para y mientras, me han llamado dos veces para ver cómo va el trabajo y empiezo a ponerme de los nervios al tiempo que me siento fatal por no poder estar dedicándole el tiempo a Daniel, que está malito y no se encuentra bien.

Y se repite la situación de que vuelve al estudio y así unas cuantas veces hasta que le pongo la tele. Pero también se cansa de la tele y la última vez llegó un momento en que me encontré casi gritándole que se fuera a ver la tele.

Y pensé, ¿pero qué estoy haciendo?, mi hijo quería estar en mis brazos, y jugar conmigo porque se encontraba mal y yo le mandaba a ver la tele. Y también pensé, que el mundo va al revés. Ahora que mi hijo quiere estar pegado a mi yo no puedo estar con él y cuando me sobre el tiempo él habrá volado y quizá sólo lo vea los domingos para comer. Y me entraron muchas ganas de llorar.

Vivimos en una sociedad enferma en la que reina la ocupación y la falta de tiempo. Tenemos hijos que, entre colegios, actividades extraescolares y demás, apenas disfrutamos. Y luego decimos que crecen tan rápido… No sé si habéis visto este vídeo Relax, breathe & Let go, a mi me encanta y me hace pisar el suelo y darme cuenta de lo equivocada que estoy a veces.

Está claro que yo no puedo enderezar este mundo loco, pero al menos, he de intentar ser coherente, estar cuando hay que estar, intentar “hacer” menos y ser más.

El mundo al revés.
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